Hambre y Amor

Te estarás preguntando qué tiene que ver el hambre con el amor.

Igual ya estas empezando a intuir que pueden estar relacionados.

Pues sí, amiga, son dos conceptos que desde mi experiencia, personal y profesional, van de la mano.

Desde que nacemos, nos dan alimento, tanto alimento real como alimento simbólico. El real es la comida y el simbólico es el amor.

Hay muchas formas de alimento real, al principio es la leche materna, dulce y calentita (o en su defecto un biberón bien rico) y después al bebé le van introduciendo mas alimentos y bebidas.

El bebé no solo recibe el alimento real sino que se va nutriendo emocionalmente, con caricias, palabras, el tono de voz, olores, sentir un abrazo…estos alimentos reales, se van mezclando con alimento simbólico.

Se mezclan con amor, con cariño, con afecto, con diversión, con llanto, con alegría, con tristeza, con asco, con energía, con enfado, con ternura… en definitiva, los alimentos se van asociando a diferentes experiencias.

El alimento simbólico puede ser una palabra amable, cariñosa, de amor… una mirada de respeto, empatía, confianza, afectuosa… un gesto de cuidado, comprensión, honestidad, interés…

Como ves, desde que nacemos nos estamos relacionando constantemente con la comida y con las emociones.

También nos alimentamos de sueños, deseos, ilusiones…

Ya te he hablado de necesidades primarias, desde la visión del Coaching Estratégico, y entre ellas se encuentran amor, seguridad e importancia.

La comida puede ser una forma simbólica de cubrir tu necesidad de amor, de seguridad o de importancia.

La comida puede ser una forma simbólica de cubrir tu falta de sueños, de deseos…

La comida puede llenar el vacío de la tristeza, de la soledad….

La comida puede aportarte ilusión, sacarte del aburrimiento…

Quizás el hambre que tienes no sea de alimento real, sino de caricias, palabras bonitas, miradas dulces y amorosas…

Quizás intentas calmar ese hambre de amor, respeto, humanidad, tolerancia, estima…con comer hasta no poder más, con sentir dolor de barriga por no sentir otro tipo de dolor…

Es muy importante conocer qué tipo de relaciones has vivido en tu infancia, que tipo de relaciones había alrededor de la mesa y de la comida ya que muy probablemente sean las mismas que vives en la actualidad.

 Para saber como te relacionas tú con la comida es recomendable que observes tus relaciones.

“Eres el promedio de las 5 personas con las que pasas más tiempo”. Jim Rohn

¿Cuáles son tus 5 personas?. ¿Qué tipo de relación tienes con ellas?.

Puede que hayas descubierto que hablas muy mal a las personas que tienes alrededor, que las juzgas constantemente, que solo ves sus defectos…

Puede que hayas descubierto que tienes gente alrededor que no te gusta y con la que estás en conflicto.

¿Encuentras semejanzas entre ese promedio y la relación que tienes contigo misma?

Quizás no te sobran kilos, quizás lo que te falta es amor.

¿Quién no se acuerda del bizcocho o de las croquetas de su abuela?, cuando piensas en ello no solo es como si las pudieses saborear sino también como si recibieses ese abrazo, esa mirada amorosa, ese “hija come más, ¿te gustan?”…

A veces la comida llena tu vacío interior, comes para no sentirlo, para sentirte llena.

La invitación de hoy es a la observación. Observa cómo te relacionas con la comida:

Comes despacio o deprisa.

Cuando terminas de comer te sientes bien o sientes que has comido demasiado.

Comes prestando atención al plato o comes mientras trabajas, ves la tele, estudias…

Comes cuando tienes hambre o lo haces por aburrimiento, porque es la hora…

Comes porque te sientes triste.

¿Te has dado cuenta de que te gustaría comer de otra forma?

¿Ya lo has intentado y no sabes como hacerlo?

Para conseguir resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes.

«Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes». Albert Einstein

Sé que puedes tener miedo al cambio, miedo a descubrir algo que no te guste, miedo a lo desconocido… el miedo te paraliza y te impide hacer cosas diferentes.

Lo sé porque yo también he pasado por ahí. Cuando descubrí que mis kilos escondían todos mis miedos y mis mayores anhelos, me dio miedo, mucho miedo.

Qué te parece si abrazas a tu miedo, me escribes y charlamos un rato.

Qué te parece hacer algo diferente para buscar resultados diferentes.

Qué te parece ver el miedo como un indicador de que esconde algo importante para ti.

Qué te parece si le das las gracias a tu miedo, buscas de donde viene y le aportas la solución que necesita.

Y qué te parece si abrazando tu miedo te miras con amor y alimentas ese amor. Alimentas ese amor no solo con alimento real sino también simbólico.

Qué te parece iniciar un viaje hacia ti, hacia tu auto-amor, haciendo el viaje acompañada, porque es mucho más rápido, más agradable y posiblemente más sencillo.

Por amor a ti, no esperes más.

El paso que das hoy mañana ya lo tendrás dado. Si no lo das hoy has perdido un día en el camino más importante, demostrarte tu amor.

Si estás dispuesta a sentir todo el amor que te mereces, reserva aquí tu sesión gratuita conmigo.

4 comentarios en “Hambre y Amor”

  1. Hola guapísima!!! Estoy de acuerdo contigo . En mi caso a veces como por rutina , por entretenimiento ……..
    Es difícil no hacerlo, aunque gracias a los días que he estado a tu lado he conseguido hacer cosas sin la presencia de la comida. Aunque a tu lado todo resulta fácil, transmites muchas cosas positivas.
    Mi siguiente meta será intentarlo sin tu presencia, pero si con tu enseñanza.
    Muchos besitos ……

    1. Hola Lola, preciosa!
      Muchas gracias por tu comentario. Es un placer estar a tu lado, aprender de ti y aportar valor.
      Ya has visto que no es tan difícil y si lo has conseguido conmigo, sola también podrás.
      Un abrazo enorme lleno de amor.

  2. Maria del Carmen Ugarte

    muy cierto lo que dices Laura cuando estamos en paz o interesadas en algo muy concentradas podemos no sentir deseo alguno de comer. Las emociones desequilibradas nos llev an ahacerlo desordenadamente .Por ello suelen fallar las dietas

    1. Muchas gracias María del Carmen! Efectivamente cuando estás en paz, te escuchas y te sientes equilibrada emocionalmente todo fluye…
      Si comes desordenadamente, compulsivamente, etc. puede ser un indicador para que escuches tu emoción.
      Un abrazo enorme. Gracias por tu aportación!

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