¿Me acepto o no me acepto?

Es posible que alguna vez hayas oído decir o incluso te lo han dicho a ti misma que tienes que aceptarte. “Tienes que aceptarte tal cual eres”.

Cuando lo escuchas, para tus adentros piensas que te aceptas, o tal vez pienses que no te aceptas, que ¿cómo se hace eso?.

La no aceptación puede ser por diferentes motivos. No te gusta tu cuerpo, no te gusta su vida, tienes baja autoestima, te gustaría ser como otra persona, no te gusta tu forma de ser…

Puesto que es una cuestión muy importante y a veces mirarnos a nosotras mismas puede resultar difícil, me gustaría explicártelo con un ejemplo en primera persona.

Durante una de las sesiones de descodificación de mi sobrepeso, trabajamos el conflicto de silueta (ya te he hablado de él). Trabajamos mi auto aceptación, había partes de mi cuerpo que no aceptaba desde mi cerebro más arcaico, la parte más inconsciente (mi parte mental decía que me aceptaba completamente).

El conflicto de silueta es uno de los conflictos que bloquean e impiden la pérdida de peso.

Durante la primera semana, después de trabajar este conflicto, estuve observando cada día como y cuanto me aceptaba.

Los resultados de mi observación fueron nefastos. A pesar de haberlo trabajado, había momentos de aceptación y otros muchos en los que no.

El trabajo en sesión además de desbloquear el conflicto que me impedía avanzar, me permitió ser consciente y poder escuchar mi diálogo interno.

Y  hoy quiero compartir contigo la profunda reflexión que hice al respecto de este tema tan importante y que a mí me sirvió mucho para aceptarme.

Aceptación es la consideración generalizada de que algo es bueno o válido y es sinónimo de aprobación.

Mis reflexiones fueron las siguientes:

“La consideración generalizada” implica que te comparas con una mayoría, sin determinar en qué sentido. Te comparas con algo abstracto. La simple comparación ya daña tu autoestima. Y si además no eres concreta… ¿cómo puedes ser objetiva? Es como si comparas un peral con el conjunto de los árboles…

Que algo sea “bueno o válido” es una dualidad, para mi la dualidad en este caso es muy dañina. Significa que o eres buena o eres mala, o es blanco o es negro, no hay término medio. O eres válida o eres inválida. ¡Qué barbaridad! ¡Cómo voy a ser “mala” porque no me guste mi cuerpo!

El sinónimo tampoco tiene desperdicio. Aceptación “es igual que aprobación”. De quién busco la aprobación. Si la busco de los demás, estoy cediendo mi poder, no asumo mi responsabilidad. ¿Pretendo que los demás me aprueben para yo aprobarme? ¿Espero la aceptación de los otros para aceptarme yo?

Por tanto, si no acepto mis caderas, a nivel inconsciente me estoy diciendo que soy mala (¿mala persona?), que no soy válida y además que no me aprueban o no me apruebo.

Me niego a no aceptarme.

Desde este momento decreto que acepto todos mis aspectos. Acepto mi cuerpo y acepto mi esencia.

Que una parte de mi cuerpo no me guste o me guste menos no es sinónimo de que no sea buena persona o de que “suspenda”.

Para mí, que soy muy mental, entender con mi parte más racional el significado de esta palabra, supuso aceptarme a nivel profundo.

Las siguientes semanas seguí con mi observación de la aceptación y ahora sí la había conseguido (aunque no bajo la guardia). El número de veces de aceptarme superó y supera el número de veces que no me acepto.

Había partes de mi cuerpo que no me gustaban tanto, pero las aceptaba, sabía que estaba trabajando para mejorarlas. También sabía que tenía otras muchas partes que me gustaban y otras cualidades maravillosas.

Aceptación no significa que te resignes, que ya no puedes hacer nada, que no hay solución.

Aceptación significa me reconozco. Reconozco mis luces y mis sombras y tomo acción.

Para mí aceptación significa que soy válida con mis virtudes y “defectos” y que puedo mejorar.

Desde la visión del coaching, no existen defectos, son áreas de mejora.

“Puedo mejorar” es la salsa de la vida, el cambio, el crecimiento y el aprendizaje.

Esta aceptación fue esencial en mi proceso de adelgazamiento. A partir de ese momento comencé a soltar gramos por días, en una semana y media bajé 2 kilos.

También fue clave en mi autoestima porque a nivel profundo me validaba yo, me aprobaba yo, me reconocía…

Si estas en un momento de tu vida en el que hay algo que te impide aceptarte, te invito a que reflexiones sobre el tema.

Espero que mis conclusiones te sirvan tanto como a mí.

Si te apetece compartir tu experiencia estaré encantada de leerte y darte mi feedback. Si quieres compartir el artículo en tus redes sociales te lo agradezco enormemente.

 

 

 

4 comentarios en “¿Me acepto o no me acepto?”

    1. Muchas gracias María del Carmen! Genial ese trabajo de aceptación, cuanta más práctica más lo lograrás y llegará un momento en el que lo tengas integrado del todo. Un abrazo enorme!.

  1. Sonia González

    Leerte y conocer de tu análisis me permite cuestionarme, cómo si me observara al espejo; curiosamente, en forma de pasos y pautas. Gracias Laura.

    1. Hola Sonia, muchas gracias por tu comentario. Me alegra mucho saber que te sirvo de espejo y te permite cuestionarte, es una forma estupenda de autoconocimiento. Un abrazo enorme y a seguir trabajando!

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