No me gusto cuando me miro en el espejo

A quién no le ha pasado alguna vez que se pone frente al espejo y no se gusta. Lo peor es que te pase antes de salir de casa y empieces a cambiarte de ropa, ya nada te sienta bien, al final llegas tarde…

A mí me ha pasado montones de veces, estando delgada o con kilos demás. Y es que esa sensación no es un privilegio del que disfrutan solo las personas que quieren perder peso, sino que las delgadas (de forma natural, sin trastorno alimenticio) también la han probado.

Mi pregunta es dónde está el límite, cuántas veces están permitidas no gustarte y que no te genere un bloqueo o un conflicto. Me temo que la respuesta es muy ambigua porque depende de lo que pienses y hagas después de mirarte al espejo.

Hoy te quiero compartir uno de los conflictos más habituales en personas con sobrepeso. Este conflicto favorece la subida de peso y además es un conflicto bloqueante, lo que significa que si quieres bajar de peso y tienes el conflicto activo, no vas a poder perder peso o lo harás mas despacio de lo habitual. Este conflicto inconsciente es el conflicto de silueta y comienza como el título de este post.

Me miro en el espejo y no me gusto, me doy asco, me rechazo…

Comienza cuando te miras al espejo y comienzas con tu diálogo interno. Comienzas a decirte “que gorda estoy”, “pues vaya, ¿para esto paso hambre? si no he perdido ni un gramo…”, “uf que asco doy…”

Cada vez que te desprecias, que te comparas con otras, porque te gustaría tener ese cuerpo perfecto que ves en las revistas, en Facebook… y no lo consigues, activas el conflicto.

¿Qué ocurre cuando esto sucede?

Tu cuerpo entra en estrés, el páncreas segrega glucagón, el hígado libera azúcar en sangre y esto produce una hipoglucemia que te da la sensación de hambre y que te lleva a comer.

Después de no gustarte y además comer lo primero que pillas, entras en un círculo vicioso. Cada vez que esto ocurre se activa el conflicto y es posible que se añada la culpa por haber comido.

Todo el mecanismo es automático y no puedes hacer nada para pararlo. Puedes aguantarte las ganas de comer un día o un rato, pero terminas picando algo. Al ser un mecanismo de supervivencia ante el estrés, por mucho que mentalmente lo entiendas la única forma de pararlo es cambiando como te hablas (tu diálogo interno).

Ocurre otra circunstancia a tener en cuenta. Al agredirte a ti misma con tus palabras, tu cuerpo necesita protegerse de la agresión. Y ¿cómo lo hace?, pues, acumulando grasa en la zona que ha sido agredida.

Para el inconsciente no hay diferencias entre real, imaginario o simbólico. Por tanto, si tu diálogo interno es muy violento hacia ti misma, el inconsciente lo interpreta como si fuese un gran “puñetazo” y acumulará grasa en esa zona (que tan poco te gusta) para protegerse.  

¿Cómo se desbloquea el conflicto de silueta?

Es importante que prestes atención a cómo te hablas a ti misma. Todas las personas tenemos diálogo interno, todas las personas nos hablamos constantemente,  todas mantenemos una conversación con nosotras mismas.

Este diálogo interno puede ser completamente inconsciente, por tanto, tú no sabes qué te dices o cómo te hablas. ¡Ojo! que sea inconsciente no significa que no exista.

La invitación es a escuchar tu diálogo interno, prestar atención a qué cosas te dices, que argumentos te cuentas…

Ponte frente al espejo, mírate  a los ojos y di: kilos habéis cumplido una función, gracias por estar ahí, desde hoy ya no os necesito.

No te grites, no te enfades, no te digas que das asco, que ya tienes otro michelín, que se te nota la celulitis, pues vaya piernas que tienes…. (ya sabes… ese “Pepito Grillo” interno que comienza a decirte cosas y del que a veces no te das ni cuenta).

Te invito a que a pesar de que te hayas levantado con un mal día, hayas engordado algún kilo, los pantalones ahora no te sienten tan bien… te hables con cariño, como hablarías a una niña pequeña que algo no le ha salido bien. Seguramente le dirías no pasa nada pequeña, hoy no te quedan bien los pantalones, como estas trabajando para sentirte bien verás cómo en poco tiempo te quedarán mejor.

Sé que es muy fácil decirlo y no tan fácil hacerlo. Algún día tendrás que empezar a hablarte con cariño, a tratarte bien a ti misma. ¿A qué vas a esperar?. ¡Empieza hoy mismo!

Puede que al principio te cueste un poco, llevas mucho tiempo hablándote mal, el secreto está en la práctica. Cuanta más práctica mejor te hablarás y llegará un momento que ni te acordarás de lo anterior.

 “Lo que creemos de nosotros mismos y de la vida llega a ser nuestra verdad” Louise Hay

Si te sientes identificada con algo de lo que has leído te propongo que practiques la escucha de tu diálogo interno y por supuesto que te hables con cariño.

Espero tus comentarios antes de esta práctica y después, estaré encantada de recibirlos y darte mi feedback.

Si este artículo te ha parecido interesante y quieres compartirlo en tus redes sociales te lo agradezco enormemente.

 

 

6 comentarios en “No me gusto cuando me miro en el espejo”

  1. Es muy cierto lo que expones, la verdad es que constantemente me autocritico. Desde hoy empezare a tratarme con amor. Gracias por hacer esto, ayudar a los demas es algo maravilloso..

    1. Hola Karina! Muchísimas gracias a ti por compartir tu experiencia. Enhorabuena por tu toma de conciencia! A quererse mucho! Un abrazo.

    1. Hola Carla! Cuánto me alegro, esa es la intención, compartir lo que he experimentado y aprendido… Muchas gracias por tu comentario, me da mucha fuerza.

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