¿Por qué las dietas no funcionan?

¿Alguna vez has hecho dieta o conoces a alguien que la haga habitualmente?.

En una gran mayoría de casos la dieta funciona durante el tiempo que la estás haciendo.

Empiezas con muchas ganas, muy motivada, comienzas a adelgazar, te sientes bien, te ves cada vez mejor, te vas permitiendo algún caprichito, por un día que te la saltes no pasa nada, llevas meses controlando lo que comes.

Un capricho se convierte en dos, en tres, en cuatro y cuando te das cuenta ya no haces dieta, te sientes culpable por no hacerla como querías, estas cogiendo gramos por semanas, cuando te das cuenta has recuperado los kilos y toda la fuerza de voluntad de los últimos meses se ha esfumado.

Puedes estar semanas, meses o años en esta situación de frustración ante la dieta, de hacerla un día sí y tres no.

Hasta que un día te hartas y decides que tienes fuerza de voluntad y comienzas una dieta otra vez.

Hay personas que se pasan la vida así, yo era una de ellas. Además pensaba que iba a tener que vivir a dieta toda la vida si quería estar bien, a gusto con mi cuerpo.

¿Por qué las dietas tradicionales no funcionan?

  1. Vives obsesionada con la comida, parece que toda tu vida gira entorno a la comida. ¿Qué como hoy?, ¿puedo comer esto o lo otro?, esto no lo como que engorda, etc.
  2. Las personas somos el resultado de lo que hacemos la mayoría del tiempo. Si no cambias tus hábitos de forma permanente, si excepcionalmente te cuidas, tu cuerpo es el resultado de ello.
  3. Tus hábitos tienen que estar alineados con tus gustos, con tu vida real la mayoría de los días. Si esto no ocurre es muy difícil que una alimentación, dieta o restricción se convierta en algo habitual para ti. En cuanto te olvides de la motivación volverás a los antiguos hábitos.
  4. No aprendes a distinguir el hambre real del hambre emocional. Comes lo que te dice la dieta y en la cantidad que te indica sin aprender a escuchar a tu cuerpo. Y cuando dejas la dieta como no sabes distinguir si realmente tienes hambre o comes porque quieres calmar alguna emoción que no te guste, pues vas como en un velero sin rumbo, dejándose llevar por las mareas.
  5. La palabra dieta crea estrés en tu cuerpo. Lleva asociadas muchas connotaciones de escasez. Las personas como la naturaleza somos abundantes y lo de la escasez no nos gusta nada, nos encoge el cuerpo, nos prepara para la lucha. El estrés es un mecanismo natural que te pone alerta para lo que pueda ocurrir. Tu cuerpo está preparado para soportar cierto nivel de estrés sin que se alteren los mecanismos naturales de regulación. Sin embargo, cuando superas ese umbral de forma constante pueden aparecer dolores de cabeza, falta de sueño, un apetito incontrolable, emociones negativas recurrentes, etc.

Si te ves identificada en estos cinco tips que te acabo de contar, ahora entiendes por qué la dieta tradicional no funciona, ¿verdad?.

Tranquila, ahora voy a compartir contigo mi secreto.

Es importante que comas cuando tienes hambre de verdad. Para ello, aprende a escuchar tu cuerpo.

La sensación de hambre real aparece poco a poco. Tienes hambre aunque puedes esperar para comer, no necesitas comer urgentemente. Si esperas un poco sigues teniendo hambre, un punto más que cuando ha aparecido.

Cuando es hambre emocional, de repente te das cuenta que tienes hambre y necesitas comer urgentemente. Normalmente te apetecen alimentos poco saludables, con alto contenido calórico y poco contenido nutricional.

Cuando aprendes a identificar el tipo de hambre que tienes, no tienes hambre de forma constante, tu vida ya no gira entorno a la comida. Piensas en comer solamente cuando es hambre real. Si identificas que es una emoción la escuchas y haces algo para cambiarla pero no la calmas comiendo.

Si tienes dudas porque todavía no sabes distinguirlas, cuando aparece el hambre espera un rato haciendo otra cosa y si el hambre ha desaparecido, era hambre emocional. Si sigues teniendo hambre, un pelín más que antes, es porque es hambre real.

Cuando comes escuchando tu cuerpo, sabes cuando parar, sabes cuando has comido lo que necesitas, disfrutas de los olores, las texturas, los colores.

¿Te acuerdas cuando aprendiste a conducir?

Al principio tenías que pensar en pisar embrague, levantar pie del acelerador, ,cambiar de marcha, mirar por los espejos…

Cuando repites una y otra vez todos estos pasos cada vez es menos necesario prestarles tanta atención, dedicar tanta energía.

Con la repetición llegas a hacerlo de forma inconsciente, sin pensar, sin prestar atención.

Por tanto, para que una nueva habilidad la hagas sin pensar en ella, necesita repetición.

Si quieres incorporar en tu vida el hábito de comer cuando realmente tienes hambre, se trata de repetición y repetición, práctica y más práctica.

Las nuevas habilidades o nuevos hábitos se consiguen con la acción. Acción repetida una y otra vez.

Cuando de forma natural e inconsciente, te alimentas si lo necesitas y la cantidad que realmente necesitas, reduces la cantidad de comida que ingieres sin pensarlo.

Desde la motivación no puedes iniciar un cambio. Desde la motivación el día que te levantas triste o bajo de energía se te olvida lo que querías.

Para iniciar un cambio y que éste se mantenga en el tiempo, es necesario que te comprometas contigo misma. ¿Realmente quieres cuidar tu cuerpo, tu alimentación y sentirte bien?, o ¿es algo que te gustaría?.

Cuando estas comprometida con tu salud, la mayoría de las veces comes con hambre real y comes alimentos saludables. Excepcionalmente y desde la absoluta consciencia comes pizza, dulces o alimentos poco saludables.

La palabra dieta y la sensación de vivir a dieta desaparecen, con lo que el estrés que te genera esta palabra y la comida ya no tienen cabida.

Nuestro cuerpo es el reflejo de lo comemos y sentimos la mayoría de las veces.

¿Cómo te alimentas habitualmente?

¿Qué emociones sientes la mayor parte del tiempo?

¿Comes cuando sientes hambre real o para cambiar tu emoción?

Responde a las preguntas con total honestidad y si te apetece compartirlas, estaré encantada de leerte. Tu experiencia sirve para muchas personas.

 

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2 comentarios en “¿Por qué las dietas no funcionan?”

  1. Maria delCarmen Ugarte

    muy buen articulo.En mi caso es mas frecuente el hambre emocional.Agradezco tu generoso compartir tu conocimiento para dar herramientas que nos permitan modificarsituaciones.

    1. Muchas gracias preciosa. Enhorabuena por tu descubrimiento, ahora a poner consciencia cuando te sientes a la mesa.
      Un abrazo fuerte.

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