¿Qué pasa, yo no te importo?

Esta pregunta me la he hecho millones de veces, siempre en voz baja, para mí, sin que nadie me oiga.

Y además de preguntarme esto, me enfadaba muchísimo. Me enfadaba porque sentía que no me respetaban, que yo no era importante, que mis sentimientos no les importaban, que mis necesidades les daban igual.

Me he sentido así durante toda mi vida, este sentimiento me ha acompañado siempre.

Cuando empecé a leer libros de crecimiento personal y posteriormente a estudiar coaching seguía pensando lo mismo con la diferencia de que me enfadaba menos.

No es que me enfadase menos, es que escondía mi enfado y lo maquillaba con frases del tipo “seguro que me ha dicho eso porque ha tenido un mal día”, “no ha pensado lo que me ha hecho”, “claro que le importo, pero, no se ha dado cuenta…”

Todos estos pensamientos me han rondado la cabeza durante mi crecimiento personal y ¿sabes qué?, por mucho que sea “espiritual”, empática, comprensiva y todos los adjetivos que se te ocurran, a mi también me gusta que me respeten.

A las personas como yo, que intentamos crecer, mejorar y convertirnos en mejores personas, también nos gusta que nos traten bien. Nos gusta que piensen en qué cosas nos agradan y cuáles pueden hacernos daño, nos gusta recibir halagos, nos gusta que nos pidan disculpas cuando la han cagado….

Si te sientes identificada con lo que acabas de leer, si tú también quieres convertirte en mejor persona y sientes que no te tienen en cuenta, no te respetan, etc. me gustaría compartir contigo como conseguí dar un paso adelante y decir “aquí estoy yo”.

Cómo poner límites sin morir en el intento

 

  1. No disculpar a la persona que te ha hecho daño. Te ha dañado (por el motivo que sea, no voy a entrar a juzgarlo) y eso es una realidad.
  2. Es honesto y justo para ambas partes que se lo digas en voz alta (no solamente para ti). ¡Díselo! Sea en persona, por mail o por whatsapp…
  3. Díselo con la intención de que sepa como te sientes, sin entrar en juicios de lo que ha hecho.
  4. ¡Fuera culpas después de decirlo! Tu única intención es que entienda que te ha dolido y que te sientes triste, enfadada o lo que sea.
  5. Espera cualquier respuesta. Da igual si te responde lo que te gustaría o no. Su respuesta o no respuesta te servirá para saber si realmente es una relación desde el amor.

 

¿Qué había detrás de esa sensación de que no les importaba?

Una profunda desvalorización, un sentimiento de no merecimiento, un pensamiento de que los demás son más importantes que yo, una búsqueda de aprobación constante….

Tenía miedo a que si hablaba, si le decía a esa persona lo que realmente pensaba, me dejara de querer.

Cuando fui consciente de todo esto pude empezar a poner límites, comencé a respetarme y validarme yo misma, dejé fuera de mi vida relaciones tóxicas.

Cuando fui consciente de que buscaba que me quisiesen, me di cuenta que yo no me quería. Que yo misma me colocaba por debajo del resto, como si fuera inferior.

Te aseguro que al principio fue difícil porque llevaba muchos años comportándome así con algunas personas, pero mereció la pena y sobre todo se puede.

Poner límites es como un músculo, lo ejercitas con la práctica. Cuanto más lo ejercitas más fuerte se pone. 

Ahora cada vez que no pongo un límite, pienso que es un regalo de la vida, porque reviso cual es el significado, que no me he permitido o que he buscado y me pongo en acción.

Sí, porque ahora, cuando me enfado porque alguien me dice o hace algo que “viola mis valores”, me escucho. Me paro a pensar qué es lo que realmente me ha enfadado, soy consciente, desde saber que esa persona y yo somos iguales (ni más, ni menos), pienso lo que voy a decir y lo digo.

Todas las personas nos merecemos ser felices, tener relaciones sanas, amar y que nos amen. ¡Somos merecedoras por el hecho de nacer!

Te invito a que reflexiones si te ha ocurrido alguna vez y que había detrás de esa sensación.

Te invito a que tomes acción, si crees que lo necesitas, comiences a reconocer y compartir como te sientes. Es un gesto de auto-reconocimiento y profundo amor por ti misma.

Si te ha gustado y/o te apetece compartir tu experiencia, estaré encantada de leerte y comentarte.

2 comentarios en “¿Qué pasa, yo no te importo?”

  1. Eso es exactamente lo que me pasa yo ahora que estoy DESPERTANDO tengo que seguir SIRVIENDO como antes y no tengo derecho a decir que NO y cuando no puedo y no hago lo que quieren se ENFADAN

    1. Hola Jesús Daniel, muchas gracias por tu comentario.
      Claro que tienes derecho a decir no las veces que quieras, es normal que si tu entorno está acostumbrado a que les sirvas, tu cambio de actitud no les guste. Tu cambio implica que tu entorno tenga que cambiar, se tenga que adaptar a los nuevos límites. Hay personas a las que les cuesta cambiar, que inicialmente se resisten. Si tus límites los pones desde el amor por ti y el respeto hacia ti, llegará un momento en que tengan que acostumbrarse y aprender a gestionar el enfado.
      Un abrazo enorme y enhorabuena por ese despertar.

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