Quiero ser perfecta

En las últimas semanas me estoy encontrando con personas perfeccionistas, con la palabra perfeccionismo, escucho “todo está perfecto”… y puesto que no creo en las casualidades me he puesto a reflexionar sobre ello.

En el post de hoy te daré mi visión sobre la perfección desde mi experiencia personal y profesional.

¿Qué es el perfeccionismo?

Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española), perfecto significa que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea. Y la segunda acepción es que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto.

Por tanto las personas perfeccionistas son aquellas que aspiran a ser perfectas, a no tener “defectos”.

Implica querer ser la mejor madre, la mejor hija, la mejor amiga, la mejor profesional en su campo, la mejor persona, la más guapa, la mejor vestida, etc.

¿Qué beneficios obtienes buscando la perfección?

Te permite mantenerte en una posición de niña, en vez de aceptar que eres adulta y que a veces te equivocas.

Te permite colocarte por encima de los demás, nadie puede recriminarte.

Te permite pensar que los demás no se van a dar cuenta de que eres imperfecta, te permite esconder tu vulnerabilidad.

Te permite mantenerte en una falsa seguridad.

Te permite la no acción porque es mejor no hacerlo que hacerlo y que no esté perfecto.

Te permite mantenerte en el conflicto. Buscas la perfección y como no la consigues piensas que no vales, que lo puedes hacer mejor y sigues dentro del conflicto.

Mientras que buscas fuera el reconocimiento, la admiración, etc. no te das cuenta de lo que te está ocurriendo interiormente.

¿Para qué quieres ser perfecta?

Es la pregunta del millón y da respuesta a esa necesidad que en algún momento quedó descubierta y hoy la intentas cubrir con la perfección.

Para que los demás se den cuenta de lo “buena” que eres.

Para que te quieran.

Para demostrar y demostrarte que vales.

Para sentir que tienes el control.

Para poder ponerte en un nivel moral superior al resto ya que tú haces más que ellos.

Para buscar el reconocimiento del otro.

Para buscar la atención y admiración del otro.

Para poder reprocharle al otro que no lo hace bien.

¿Qué conflictos inconscientes puede tener una persona perfeccionista?

Conflicto de desvalorización o de rendimiento. Puesto que la perfección no existe, nunca vas a ser lo suficientemente buena, nunca las cosas van a estar lo suficientemente bien hechas y al no llegar a ese rendimiento que quieres, te sientes inferior, sientes que no vales, que no sirves, que no puedes…

Conflicto de talla. Está relacionado con los estándares de la sociedad. Tienes unas personas referentes o estándar para ti y quieres ser como ellas a toda costa. Constantemente te comparas con estos estándares. Puesto que lo que tienes es una imagen idealizada de esa persona y que cada persona somos diferentes nunca vas a poder ser como ella. Por tanto te vas a sentir inferior a tus estándares. En la comparación con lo que para ti es “top” siempre pierdes.

La paradoja del perfeccionismo es que está bien visto en la sociedad, sobre todo a nivel laboral.

Gracias a querer ser perfecta llegué al coaching. Sentía que más o menos todo lo tenía controlado, “supuestamente estaba satisfecha” y sentía que debía mejorar mi comunicación. Pensaba que si hacía esto y además limaba algún que otro aspecto de mi carácter pues ya sería perfecta. ¡Ingenua de mí! Me di cuenta que era completamente imperfecta. Me costó más de dos años darme cuenta que la perfección no existe. Me di cuenta a un nivel profundo porque intelectualmente ya sabía que no existía pero no lo tenía integrado dentro de mí.

La perfección no existe.

Creo que a pesar de todo el trabajo personal que he hecho todavía me queda el deje perfeccionista, todavía me tengo que parar a pensar para qué quiero que esto o aquello sean mejor, para qué quiero superarme. Vamos que el camino del crecimiento nunca termina…

Evidentemente no se trata de dejar de ser perfeccionista y ser una chapuzas. Desde mi punto de vista es sano llegar a unos mínimos razonablemente buenos, con los que te sientes satisfecha y sabiendo que lo has dado todo de ti.

Es sano reconocer que te equivocas y que no siempre tienes todas las respuestas. Es sano reconocer que tienes un mal día y que no puedes estar siempre con la sonrisa puesta. Es sano reconocer que no eres ni más ni menos que nadie.

Adiós perfección y bienvenida autenticidad.

La autenticidad es mostrarte tal cual eres, con tus virtudes y tus defectos, sin máscaras, sin miedo a lo que opinen de ti. Y cada persona que está es este mundo es auténtica y diferente al resto. En esa diferencia está la contribución, la aportación, la complementación…

¿Qué puedes hacer para salir del patrón de perfeccionismo?

  1. Reconocer tu vulnerabilidad, saber que te puedes equivocar y no pasa nada.
  2. Observar qué hay detrás de querer ser perfecta, reconocer donde te lleva, que necesidad estas intentando cubrir y buscar una alternativa.
  3. Permitirte decir “NO SÉ”, porque reconocer que no sabes algo es el primer paso para poder aprenderlo. Si piensas que lo sabes todo no hay lugar para el aprendizaje, para la mejora, para el crecimiento.
  4. Hablarte como lo harías con tu niña, ¿qué le dirías a tu yo de 2 años cuando estaba aprendiendo a caminar y se caía? Le dirías que es una torpe o que no pasa nada, que practicando aprenderá y lo terminará haciendo con su estilo propio.
  5. Leer la definición de perfeccionismo del principio del artículo. No me digas que solo leerla no te provoca estrés y se te quitan las ganas de ser perfecta.

¿Sigues queriendo ser perfecta?

 

Estaré encantada de leer tus comentarios y saber que lo compartes con aquellas personas que les resulte interesante.

 

 

12 comentarios en “Quiero ser perfecta”

  1. Muchas gracias, Laura, por tu blog, y por este post en concreto. Ya hace tiempo que intenté dejar de ser perfecta, pero siempre queda un poquito que trabajar en el tema de las comparaciones. Y sí, es estresante tener que ser la mejor madre, amiga, novia, trabajadora, mejor vestida… uffff!

    1. Muchas gracias por tu comentario María!Es súper estresante querer ser perfecta y además mina nuestra autoestima, así es que, adiós perfección y bienvenida mejora continua. A seguir trabajando en ese Kaizen! Cuanto más practiquemos mejor nos saldrá… Un abrazo enorme!

    1. Hola Mariela! Muchas gracias por tu comentario. ¿Verdad que no? es un horror!!! Ya tienes unas pautas para dejarlo…. jajaja… Un abrazo!

  2. Muchas Gracias Laura estupenda exposición.
    si, no vale la pena ser perfecta, tan solo por ese precio a pagar.
    Me gusto todo y si me tengo que quedar con algo es con esa niña pequeña de 2 años, a la que nos llevaste, para fortalecerla.

    gracias Laura

    1. Muchas gracias Chelo! Me encanta lo que dices, claro que sí que te gustas toda entera! A esa linda niña de 2 años a darle mimos y escucharla. Un abrazo enorme!

  3. Marta Cánovas

    Hola Laura,
    Me ha encantado leer este post.
    Esta palabra salió de mi como arte de magia en la primera sesión contigo, creo recordar.
    Aunque he de reconocer que aun me quedan cosas que trabajar sobre este tema, todo han sido avances en mi vida desde que tuve conciencia de ello y del estancamiento que me producía.
    Muchas gracias por el artículo, lo reflejas de manera clara y asequible, está notablemente logrado, y provoca que nos replanteemos más aspectos limintantes de la perfección.
    Un abrazo

    1. Hola Marta! Muchísimas gracias por tu comentario y por tu sinceridad!
      Es un camino que empezó en ese momento y durará toda la vida. El paso más importante fue comenzarlo y ahora toca disfrutarlo mientras sigues avanzando. Enhorabuena de todo corazón por haberte permitido ese espacio para ti. Un abrazo enorme.

  4. Maria del Carmen Ugarte

    Ya no me impongo ser perfecta pero todavia me disgusto por mis errores.Debo trabajar la aceptaciony ser mas amable conmigo misma.

    1. Qué bien que te hayas librado de esa imposición. Ahora a trabajar esa aceptación y quererte mucho. Muchas gracias María del Carmen! Un besazo.

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