Utilizar el enfado a mi favor

En las últimas semanas me he encontrado en sesión algo que me pasó a mí durante bastante tiempo.

Durante muchos años de mi vida, me he enfadado muchísimo en determinados momentos.

¿Te imaginas cómo puede explotar una olla a presión?

Así mismo explotaba yo. Y además consideraba que no me enfadaba. No claro, eran ataques de ira.

Después de mucho trabajo personal, un día me di cuenta que no me permitía enfadarme. Fui consciente que lo reprimía de forma natural.

Acumulaba pequeños enfados, pequeñas cosas que me molestaban, restándole importancia y cuando se juntaban muchas pequeñas cosas, pues, un día de repente, pasaba de cero a cien en segundos.

No se trata de restar importancia a aquello que no te gusta o te molesta, sino de darle la justa y necesaria.

Sí, porque cuando restas importancia a algo que para ti lo es, te estás negando tus valores, tu importancia, tu respeto hacia ti misma.

Y cuando llevas acumulados muchos “no pasa nada”, cuando realmente sí que pasa y no lo quieres ver… ¡¡¡BOOM!!!

Reaccionas de una forma desproporcionada a la realidad, tu misma después te arrepientes e incluso no entiendes cómo ha sido posible.

Durante las últimas sesiones que he realizado era necesario que la persona se enfadase, se enfadase realmente y ¿sabes qué?, no podía.

De repente le entraba la risa, decía no puedo…

Y es en ese momento donde te das cuenta lo reprimido que tenemos el enfado, por la sociedad, por nuestra educación, etc.

En mi recuerdo está “las niñas buenas no se enfadan”. Y de tanto oírlo (desde los 3 años hasta los 14 estudié en un colegio de monjas y solo niñas), me lo creí.

Al igual que yo, hay muchas mujeres y hombres también, a quienes desde pequeños les han reprimido el enfado, porque no está bien visto, porque “los niños no lloran”, porque “vale ya de rabietas”…

Y si durante tu infancia no te podías enfadar, ¿qué vas a hacer después?.

Hemos asociado connotaciones muy negativas al enfado, cuando en realidad te está avisando de que algo no te gusta.

No te gusta porque va en contra de tus valores, porque has dicho “sí” cuando querías decir “no”, porque no has puesto un límite…

La energía del enfado es muy poderosa.

¿Qué te parece si la utilizas como un catalizador hacia lo saludable para ti?.

Toda esa energía la puedes utilizar para romper un hábito, para poner un límite, para hacer lo que realmente te gustaría hacer, para saber cuán importante es ese valor para ti y alinearte con él…

Como ves, las emociones no son buenas ni malas, las emociones son.

Y el enfado es una emoción mas, que está para que la escuches y la prestes atención.

No puedes reprimirla porque si tapas las que no te gustan también te estas cerrando a las que te encanta sentir.

El enfado es maravilloso, lo primero que te demuestra es que puedes sentir y que estás viva.

Te demuestra que tienes principios y que son importantes para ti.

Y además puedes usarlo como empujón para iniciar una acción diferente.

Las emociones están para movernos, para alejarnos del dolor y acercarnos al placer.

El enfado es un tesoro.

Si utilizas el enfado como energía de empuje que te acerca a donde quieres ir, ¿imaginas dónde puedes llegar?.

Y si en vez de utilizarlo para encerrarte en ti misma, para darte pena, culpar a otros y sentirte como una víctima lo usas en tu favor.

Y si en vez de utilizarlo para dañarte a ti o a otros, lo utilizas para ponerte en movimiento.

Y si cuando aparece, entiendes de donde viene y tomas las riendas.

Me gustaría que me contases como te relacionas tu con el enfado.

¿Qué te decían de pequeña?.

¿Lo permites o lo reprimes?.

¿Qué haces para no sentirlo?.

¿Qué haces cuando lo sientes?.

Si te apetece descubrir como utilizarlo en tu favor, no dudes en contactarme y reservar una sesión conmigo.

4 comentarios en “Utilizar el enfado a mi favor”

  1. Maria del Carmen Ugarte

    De sde siempre tuve el enfado prohibido.Y me acostumbre a negarlo.Racionalizaba todo,lo despersonalizaba y a veces lograba disiparlo.Por fuera lucia calma pero internamente era un volcan.Pague con muchos dolores corporales y e mocionales. Ya no quiero mas.

    1. Muchas gracias por tu honestidad María del Carmen y enhorabuena por tu decisión de no querer mas.
      Es importante darle el espacio que merece, es una emoción mas que te indica que se ha transgredido algo importante para ti. No se puede dejar de sentir solo una emoción, cuando tapas una cierras también las demás.
      Un abrazo enorme y a sentir….

  2. ¡Excelente artículo! Mi mamá siempre me tildó de “inconforme”, comparándome con mi hermana mayor que casi nunca le llevaba la contraria, porque siempre expresaba lo que no me gustaba. En mi casa la única que tenía “derecho y permiso” de gritar, explotar cuando y cómo quisiera, era mi mamá. Creo que finalmente de adulta me lo creí y reprimí muchas cosas, por lo que llegue a sufrir de hipertención (que dicen que es rabia reprimida) y cáncer de mama derecha (que dicen es rabia largamente reprimida con pareja u otras personas externas a la familia). Un día decidí que llevaría una vida “light” sin preocuparme si a los demás les molesta mi enojo o no, y ya llevo tres años con la presión arterial controlada y sin tomar pastillas. Y para mantener el cáncer a ralla, mi lema es que cuando mi mamá me dice que no me puedo molestar le respondo “lo que me va a matar no es la rabia, sino tragármela”. Gracias por compartir.

    1. Muchas gracias Yeliz por compartir con nosotras y por tu honestidad.
      En los síntomas que nos cuentas influyen otros aspectos, sin embargo, si has observado que durante tiempo lo tuviste reprimido y ahora te permites sentirlo enhorabuena.
      Su función es que nos demos cuenta de lo que nos molesta y la transformación es utilizarlo con amor para poner límites, que el otro entienda, nosotras entender y respetarnos…
      Un abrazo enorme, preciosa.

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